PECADOS DE FAMILIA
En ti me reconozco cuando toses,
en el hombre sin luz que ya comienza
a tropezar con todo cuando bebe.
Iguales, ya lo ves,
iguales en la tos y el extravío.
Y qué no habremos roto entre los dos,
qué llaga entre tu puño y lo que escribo;
cuántos caminos, padre,
que jamás llegarán a ser abrazo
entre hombres que lloran y se quieren.
sábado, 31 de mayo de 2008
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