Nací para robar rosas de las avenidas de la muerte
Charles Bukowski

viernes, 31 de octubre de 2008

Pesoneto

DAVID HIDALGO

El pasado lunes se presentó en el café Piaf (Calle Buensuceso 13, Granada), la vitola número 80 que, desde junio de 2004 y quincenalmente, publica la Asociación Cultural Diente de Oro. Su autor, mi amigo David Hidalgo, tuvo la ocurrencia de llamarme para presentar sus poemas. Dejo la presentación y un par de perlas.




David Hidalgo Vernalte (Albuñán, Granada, 1977) es profesor de Lengua y Literatura Española en Enseñanza Secundaria y realiza su tesis doctoral sobre la literatura del exilio. En los últimos años ha resultado ganador del "IX Certamen Literario de Benagalbón", otorgado en colaboración con la Fundación Cultural Generación del 27 de Málaga. Además ha recibido varias menciones de honor en Argentina y Cuba. Ha participado además en la antología Cuéntame y ha colaborado en revistas literarias como El coloquio de los perros, La plaza humana, Letra Clara o Ademar. En 2006 crea el blog drinkinggaseosa (drinkinggaseosa.blogspot.com). Algunos de sus poemas han sido musicados en el disco La plaza humana de Pedro Soriano.

Al leer los sonetos de David, uno se siente como en su propia casa: la palabras son conocidas, adjetivos cómodos como sillones cortados a nuestra medida. La luz se abre paso entre las risas, el humo del tabaco y la buena música. Se trata de versos en los que descansar después de un día atroz. Podríamos decir que su poesía es un lugar confortable y cálido. Falso, falso.

Entrar en estos poemas es, en efecto, reconocer la casa de uno, pero es al salir, al terminar de leerlos, cuando nos damos cuenta de que no hemos subido a la azotea luminosa del último verso, sino al sótano, al cuarto oscuro donde encontramos lo que no queremos ver: cuchillas impacientes, espejos agrietados, alcohol y noche, pistolas, amaneceres en soledad, un niño jugando con cristales rotos, materia a la deriva, la usura del tiempo, la misma puerca guerra.

Yo creo que no se trata de sonetos amables, sino de caramelos envenenados cuyo mérito es mostrarnos la oscuridad de ese sótano con una sonrisa, apuñalarnos con una caricia y con palabras gastadas de familia. Cuando leo estos poemas, me da la impresión de que David y yo guardamos en distintas bolsas parecida basura. Duro con él.



FINAL DEL JUEGO
(WILLIAM BURROUGHS SHOOTING HIS WIFE)

El azar vuelve a veces con su vieja
costumbre de acordarse de olvidar
los finales felices, sin dudar
un momento, sin mover una ceja.

En la siguiente historia una pareja
muerde el riesgo, sabiendo que fallar
es un lance más del juego. El azar
es así. No busquéis la moraleja.

México. Sexto día de septiembre
de mil novecientos cincuenta y uno.
Bill prepara el revólver. Joan celebra

la ocurrencia. No espera que le siembre
con semillas de plomo inoportuno
la muerte bajo un vaso de ginebra.



NIÑOS LUCHANDO

Disfrutan de una turba callejera
con voces infantiles los chiquillos,
que gritan, juran, muestran los colmillos
haciendo de sus puños su bandera.

La mugre entre las uñas, la voz fiera,
el tacto de la carne en los nudillos,
la mano que rebusca en los bolsillos
la piedra que sutil vuela certera.

Coronados de sangre entre las greñas,
haciendo sus verdades más pequeñas,
perdiendo el primer pulso con la suerte,

ignoran que, con puños de futuro,
las hostias de la edad pegan más duro,
las hostias con la edad duelen más fuerte.

4 comentarios:

MA dijo...

Estuve tentada de ir al Piaf. Si llego a saber que iba a encontrar a alguien conocido, y hubiese sido en fin de semana, me planto allí. Seguro que la presentacion sonó muy bien en tu voz.
Voy a la siguiente entrada.

Pijoaparte dijo...

Hola, MA. Hubiese sido una sorpresa que nos viésemos en el Piaf. Pues me alegro yo también de tu visita. Y enhorabuena por todo, que fui un maleducado al no felicitarte en su momento.
Ya he vuelto; sin esperanza, con convencimiento. Sigo actualizando de momento.

MA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MA dijo...

Bueno, el catmóvil llegó sin problemas. No tan bien sus ocupantes. Es la última vez que me vengo de un local sin esperar a que mejoren mis condiciones.
Hoy estoy de bajón. La inercia que te contaba. Oposición a la rutina. Y esa odiosa sensación de "búsqueda interna" que nunca se acaba.

¿Y conseguiste lo que querías en esta vida?
.......
¿Y qué querías?....

Desgraciadamente, yo aún no lo sé.
Quizás por eso soy catwoman.