
Imagino que estaréis al tanto de la polémica surgida en torno al profesor y poeta Luis García Montero. Al leer los comentarios que, a raíz de las últimas noticias, escriben algunas personas en las ediciones digitales de la prensa local, parece de hoy aquella declaración de Federico García Lorca cuando afirmaba que la burguesía granadina era una de las peores de España. Y, la verdad, viendo y oyendo la cantidad de insultos y acusaciones vertidas sobre la persona de Luis García Montero, pienso que esta ciudad se parece cada vez más a un patio de vecindonas deseosas de linchar a quien levanta la cabeza. No es la envidia nuestro pecado, sino el desprecio por lo que brilla. En la página del Festival Internacional de Poesía (www.fipgranada.com) podéis dejar vuestra firma de apoyo. Os dejo el manifiesto que encontraréis en la dirección anterior y un poema de Luis.
El catedrático de la Universidad de Granada Luis García Montero ha sido condenado por injurias graves a un profesor de su mismo departamento que viene sosteniendo, desde hace años, que Lorca era un fascista asesinado por los suyos y que Ayala fue un valedor del fascismo. El condenado ha decidido no recurrir la sentencia y abandonar de manera definitiva su docencia en la Universidad de Granada. Luis García Montero dijo que la Universidad de Granada tenía un problema, el de ese profesor disparatado que somete a sus alumnos a un adoctrinamiento insensato. Ahora, la Universidad de Granada tiene dos problemas: ese presunto profesor cuenta con un incomprensible refrendo judicial para seguir propalando sus felonías, mientras la Universidad pierde a uno de sus mejores profesores. Enhorabuena. Todos nosotros, profesores, alumnos y ciudadanos, nos sentimos condenados por esa misma sentencia y queremos hacer público nuestro refrendo a la fecunda trayectoria del catedrático Luis García Montero, al valor de su magisterio y a su contrastada defensa de la dignidad de las personas y las instituciones libres. Perdemos a alguien muy valioso y nos quedamos con lo que hay. Y no sabemos callarnos.
Si suscribes este manifiesto y quieres firmarlo envía un correo con tu nombre y DNI a:
apoyoaluisgarciamontero@gmail.com
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Lista de firmantes:
http://apoyoaluisgarciamontero.blogspot.com/
EL INSOMNIO DE JOVELLANOS
Porque sé que los sueños se corrompen,
he dejado los sueños.
El mar sigue moviéndose en la orilla.
Pasan las estaciones como huellas sin rumbo,
la luz inútil del invierno,
los veranos inútiles.
Pasa también mi sombra, se sucede
por el castillo solitario,
como la huella negra que los años y el viento
han dejado en los muros.
Estaciones, recuerdos de mi vida,
viene el mar y nos borra.
El mar sigue moviéndose en la noche,
cuando es sólo murmullo repetido,
una intuición lejana que se encierra en los ojos
y esconde en el silencio de mi celda
todas las cosas juntas,
la cobardía, el sueño, la nostalgia,
lo que vuelve a la orilla después de los naufragios.
Al filo de la luz, cuando amanece,
busco en el mar
y el mar es una espada
y de mis ojos salen
los barcos que han nacido de mis noches.
Unos van hacia España,
reino de las hogueras y las supersticiones,
pasado sin futuro
que duele todavía en manos del presente.
El invierno es el tiempo de la meditación.
Otros barcos navegan a las costas de Francia,
allí donde los sueños se corrompen
como una flor pisada,
donde la libertad
fue la rosa de todos los patíbulos
y la fruta más bella se hizo amarga en la boca.
El verano es el tiempo de la meditación.
Y el mar sigue moviéndose. Yo busco
un tiempo mío entre dos olas,
ese mundo flexible de la orilla,
que retiene los pasos un momento,
nada más que un momento,
entre la realidad y sus fronteras.
Lo sé,
meditaciones tristes de cautivo...
no sabría negarlo.
Prisionero y enfermo, derrotado,
lloro la ausencia de mi patria,
de mis pocos amigos,
de todo lo que amaba el corazón.
En el mismo horizonte
del que surgen los días y la luz
que acaricia los pinos y calienta mi celda,
surgen también la noche y los naufragios.
Mis días y mis noches son el tiempo
de la meditación.
Porque sé que los sueños se corrompen
he dejado los sueños,
pero cierro los ojos y el mar sigue moviéndose
y con él mi deseo
y puedo imaginarme
mi libertad, las costas del Cantábrico,
los pasos que se alargan en la playa
o la conversación de dos amigos.
Allí,
rozadas por el agua,
escribiré mis huellas en la arena.
Van a durar muy poco, ya lo sé,
nada más que un momento.
El mar nos cubrirá,
pero han de ser las huellas de un hombre más feliz
en un país más libre.
LUIS GARCÍA MONTERO, Habitaciones separadas

3 comentarios:
Me gustaría conocer la "verdad" de esta historia. Vososotros jugais con ventaja, pues conoceis a ambos personajes. Vuestro criterio está justificado. En mi caso, que veo muchas cosas que no entiendo de esta polémica, no puedo formarme uno firme. Según voy leyendo y oyendo por ahí me pongo de parte de uno, del otro o del juez. De todas formas, ya se sabe, en cualquier disputa siempre hay dos culpables.
Besitos
EOOOOOO!. Hay alguien por ahí?
¡Otra vez naufraga!. Tengo sed de palabras. Invitate a algo; Marcial me dejó muy buen sabor de boca.
Chao
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